Viviendas contenedor

La idea de vivir en un contenedor portuario desechado no suena demasiado bien a priori, sin embargo, comprobaréis que estos elementos tienen más posibilidades de las que puede parecer a simple vista.

 

La iniciativa no es nueva, pero es en los últimos años donde este tipo de construcciones están cobrando más relevancia.

 

Keetwonen. Amsterdam. Barrio de contenedores más grande del mundo.

 

El uso de este tipo de contenedores como material de construcción es interesante si tenemos en cuenta que son resistentes, duraderos, modulares, apilables y relativamente fáciles de cortar y desplazar. Además, son baratos, el montaje en obra es muy rápido, y con su uso se favorece el reciclaje.

 

No obstante, estos contenedores requieren de un buen aislamiento para evitar problemas de cambios de temperatura y humedad, el uso de mano de obra especializada en taller, y la necesidad de adaptarse a una serie de “reglas” a la hora de diseñar los distintos espacios.

 

Vivir en este tipo de casas no significa renunciar a la comodidad o a la estética, puesto que es posible realizar multitud de composiciones diferentes y crear diseños atractivos a través de propuestas sostenibles, donde el ahorro energético y el reciclaje se convierten en aspectos fundamentales.

 

 

Su uso no se limita a viviendas o apartamentos, pudiéndose utilizar para construir otro tipo de edificios tales como oficinas, escuelas (no nos referimos aquí a los barracones “provisionales” que están proliferando en nuestros colegios públicos sino a una serie de propuestas más dignas), restaurantes, talleres o refugios de emergencia.

 

 

En España, en la edición de Construmat 2007, ya se pudo ver alguna propuesta de vivienda en la que se utilizaban contenedores portuarios, junto con paneles recuperables, suelos y techos desmontables de manera que una vez desmontada la vivienda, todas las piezas se pudeden volver a utilizar en la construcción de otro edificio.

 

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