Estrategias para la reducción del consumo energético (1)

Rehabilitación energética. Medidas de mejora.

El consumo energético y, consecuentemente, el gasto económico de una vivienda o local están directamente relacionados con el diseño del mismo, sus características constructivas, sus instalaciones (agua caliente sanitaria ACS, calefacción, refrigeración e iluminación) y su mantenimiento.

 

Así, una mejora en cualquiera de estos elementos repercutirá en las características energéticas del inmueble. Los principales beneficios que obtendremos serán:

 

- Ahorro energético. Si las medidas adoptadas están estudiadas para mejorar los problemas concretos que presente el inmueble en particular, se amortizan en los primeros años, sobretodo teniendo en cuenta el aumento constante del precio de la energía. Además, pueden existir subvenciones en este sentido por parte del ayuntamiento u otros organismos.


- Aumento del confort tanto en invierno como en verano.


- El inmueble mejora y, por tanto, se revaloriza. Es conveniente tener en cuenta parámetros relativos a la eficiencia energética cuando se piensa en hacer alguna reforma o cambio, o viceversa, para así sacarle mayor rendimiento a las obras.


- Mejora indirecta del aislamiento acústico, lo que repercute directamente en el confort.


- Contribución a la mejora del medio ambiente, disminuyendo el envío de gases de efecto invernadero a la atmósfera, al reducir el consumo de energía.

 

Las viviendas con un aislamiento térmico nulo o insuficiente, presentan grandes pérdidas y ganancias de calor en invierno y verano, por lo que para mantener el confort es necesario un consumo de energía elevado e innecesario. Además, traen consigo otros problemas relacionados como son humedades y condensaciones, grandes diferencias de temperatura entre estancias, empeoramiento de la calidad del aire, etc.

 

No obstante, hay que tener presente que en los edificios existentes, no es posible definir una solución única aplicable a todos los casos, ya que su eficacia dependerá de las características concretas de cada inmueble y sus circunstancias específicas: datos de partida, particularidades constructivas, tipo de instalación, zona climática donde se ubica, etc.

 

Por lo tanto, es importante la realización de una toma de datos inicial y la evaluación del comportamiento energético actual para detectar los puntos débiles, y enfocar las actuaciones en una dirección concreta, adecuada y eficaz; considerando también otros factores como son el coste, el ahorro energético o el plazo de amortización.

 

A título orientativo, podríamos dividir las medidas de mejora y estrategias de ahorro energético en tres grandes grupos:

 

- Medidas de mejora en la envolvente del inmueble.

 

Esta primera serie de medidas están destinadas a reducir la demanda energética del inmueble, ya que cuanto más aislado esté el mismo del ambiente exterior, menos energía necesitaré para mantener las condiciones de confort en el interior.

 

- Medidas de mejora en las instalaciones del inmueble.

 

En esta segunda serie de medidas lo que se pretende es aumentar la eficacia de las instalaciones. Si para producir el mismo frío o calor, necesito consumir menos energía, reduciré también el gasto económico.

 

- Buenas prácticas y estrategias para el ahorro energético.

 

Actuaciones y pequeños ajustes en nuestros hábitos que todos podemos realizar en casa u oficina, sin necesidad de obra, que tienen una incidencia directa en el consumo y en el comportamiento energético del inmueble.


El análisis, descripción y valoración de las medidas incluidas en cada uno de los apartados anteriores será objeto de las próximas entradas de nuestro blog. Si lo deseas, puedes inscribirte a nuestro boletín de noticias para mantenerte informado de todas las novedades.

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